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Cuánto cuesta un proyecto de IA en México (y por qué casi nadie publica el precio)

Los rangos que se cotizan hoy en el mercado mexicano, qué encarece de verdad un proyecto, los costos recurrentes que casi nadie menciona en la junta y cómo comparar dos propuestas que se ven parecidas.

Es la primera pregunta de toda junta y la última que alguien contesta. Buscas “cuánto cuesta implementar IA en mi empresa”, abres ocho pestañas y las ocho dicen lo mismo: depende del alcance, contáctanos para una cotización personalizada.

Parte de eso es legítimo y parte no. Vale la pena separar las dos cosas, porque de ahí sale la única herramienta útil que puedes llevarte a la próxima reunión con un proveedor: saber qué preguntar cuando te den un número.

Por qué casi nadie publica una tarifa

Hay tres razones, y solo dos son honestas.

La primera es real: el mismo entregable cuesta distinto en dos empresas. “Un chatbot para atender clientes” puede significar responder preguntas frecuentes desde un documento —trabajo de semanas— o consultar inventario en vivo contra un ERP de hace quince años que no expone nada, validar disponibilidad por sucursal y escalar a un vendedor con el historial completo del cliente. Es el mismo renglón en la propuesta y un orden de magnitud de diferencia en el trabajo.

La segunda también: publicar una tarifa fija empuja a recortar el alcance. Si el precio ya está anunciado y el proyecto resulta más difícil de lo previsto, algo tiene que ceder, y normalmente cede la parte que no se ve: las pruebas, la documentación, el acompañamiento después de la entrega.

La tercera no es defendible: el precio se ajusta a lo que parece que puedes pagar. Si el proveedor pregunta tu presupuesto antes de entender tu operación y su cotización aterriza sospechosamente cerca de esa cifra, ya sabes contra qué se está calculando el precio. No contra el trabajo.

Los rangos que se están cotizando hoy

Esto no es un estudio: es lo que hemos visto cotizar en el mercado mexicano —agencias, consultoras, integradores y freelancers— al levantar referencias para nuestro propio catálogo. Tómalo como orientación para saber si estás dentro o fuera de rango, no como una tabla de tarifas.

TrabajoPisoRango habitualTecho
Diagnóstico o auditoría de 2 a 3 semanasgratis a $15,000$25,000 a $80,000$150,000
Primer caso de uso (agente, automatización o tablero)$13,000 a $25,000$30,000 a $150,000más de $300,000
Plataforma completa, 3 a 6 meses$80,000$150,000 a $500,000más de $1,500,000
Acompañamiento mensual$1,500 a $2,500$14,000 a $50,000más de $80,000

Todo en pesos. Dos advertencias sobre cómo leerla.

El piso casi nunca es una ganga. En la parte baja del primer caso de uso vive el trabajo enlatado: una plantilla configurada, sin integración real con tus sistemas y sin nadie que responda cuando cambie tu operación. A veces es exactamente lo que necesitas. Si lo que necesitas es que el sistema lea tu inventario real, no lo es.

El techo tampoco es garantía. Arriba de esos rangos casi siempre estás pagando estructura —capas de gerencia, marca, oficinas— más que ingeniería. Un precio alto no compra por sí solo una métrica mejor.

Qué encarece un proyecto de verdad

Cuando compares dos cotizaciones que se ven parecidas, la diferencia casi nunca está en el modelo de IA. Está en estas cinco cosas.

Cuántos sistemas hay que tocar. Un proyecto que vive en un solo lugar es barato. Uno que tiene que leer del ERP, escribir en el CRM y avisar por WhatsApp cuesta varias veces más, y el costo no está en conectarse: está en lo que pasa cuando uno de los tres se cae a media operación.

En qué estado están los datos. Sucios y repartidos es lo normal y es manejable. Inexistentes no: ahí el proyecto empieza por construir el registro que nunca hubo, y eso es otro proyecto. Vale la pena revisarlo antes de pedir cotizaciones —lo desarrollamos en cómo saber si tu empresa está lista para la IA.

Qué pasa si el sistema se equivoca. Un agente que sugiere una respuesta y espera aprobación necesita menos blindaje que uno que emite un documento fiscal. La criticidad, no la tecnología, es lo que dispara el trabajo de validación y pruebas.

Cuánta gente tiene que cambiar cómo trabaja. Es la partida que más se subestima. Un sistema perfecto que nadie adopta cuesta el cien por ciento y rinde cero.

Si es tuyo al final o no. Un desarrollo entregado con su código y su documentación cuesta más de entrada que uno que se queda en la plataforma del proveedor. También te cuesta menos durante los diez años siguientes. Es la diferencia entre comprar y rentar, y conviene decidirla a propósito: lo tratamos en desarrollo de software e IA a la medida.

Los costos que casi nadie menciona en la junta

El precio del proyecto no es el costo del proyecto. Hay una cola mensual que aparece hasta el segundo o tercer mes:

  • Las APIs de los modelos de IA. Se pagan por uso y escalan con tu volumen. Un agente que atiende cincuenta conversaciones al día no cuesta lo mismo que uno que atiende quinientas.
  • WhatsApp Business Platform. Meta cobra por conversación, con tarifas distintas según quién inicie y para qué.
  • Hosting e infraestructura. Modesto, pero permanente.
  • El mantenimiento del que nadie habla. Los proveedores cambian de formato, el catálogo crece, alguien modifica un campo del ERP. Sin nadie vigilando, el sistema se degrada en silencio: es a lo que responde el soporte y operación continua.

Sumado, para una operación mediana esa cola suele caer entre $1,500 y $5,000 al mes, y varía bastante con el volumen. No es mucho. Sí es la diferencia entre una propuesta honesta y una que se ve más barata en la primera página.

Cómo comparar dos cotizaciones

Cuatro preguntas separan una propuesta seria de una presentación bonita.

  1. ¿Cuánto cuesta a doce meses, todo incluido? Implementación más recurrentes más terceros. Compara ese número, no el de la portada. Es donde se cae la mitad de las propuestas baratas.
  2. ¿Qué métrica se compromete y quién mide la línea base? “Mejorar la eficiencia” no es un compromiso. “Bajar de catorce a seis horas semanales de captura, medido así, contra esta línea base que levantamos nosotros antes de empezar” sí lo es. Y si no se compromete ninguna métrica, pregunta por qué.
  3. ¿De quién es el código y dónde vive? Si la respuesta es que vive en la plataforma del proveedor y no te lo puedes llevar, no estás comprando un sistema: estás rentando acceso. Puede convenirte, pero cámbiale el nombre en tu análisis.
  4. ¿Quién va a hacer el trabajo? Vendedor senior en la junta y practicante en el proyecto es un patrón viejo y sigue vigente. Pregunta por nombres y por dedicación.

Señales de alerta

  • Te dan un precio antes de haber visto tu operación.
  • Te preguntan tu presupuesto antes de entender tu problema.
  • La propuesta habla de tecnología y no de tu número.
  • No hay una fecha en la que se pueda decir “esto funcionó” o “esto no funcionó”.
  • El descuento aparece cuando dudas, no cuando se reduce el alcance. Un precio que baja sin que baje el trabajo dice que el primero estaba inflado.

Lo que sí deberías poder exigir

No un precio de lista. Sí un precio antes de comprometerte a la implementación, calculado sobre tu operación real y no sobre una plantilla.

Así trabajamos nosotros: primero se mide —procesos, tiempos, mermas, estado de los datos— y de esa medición sale la cifra exacta, con la métrica que se compromete por escrito. Por eso no verás una tarifa publicada aquí: dártela antes de conocer tu operación sería inventarla, y a la primera semana del proyecto habría que corregirla.

La medición preliminar la puedes empezar hoy y no cuesta nada. Son cinco minutos de diagnóstico y de ahí sale si esto tiene caso para ti, qué se atacaría primero y cuánto puedes esperar recuperar. Si la conclusión es que todavía no te conviene invertir en IA, también te lo decimos: sale más barato para los dos.

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